Habilidades Sociales

Destrezas Poco Entrenadas

Las Habilidades Sociales (HH.SS.) son la capacidad de desenvolvernos eficazmente en diversas situaciones sociales. Se manifiestan en diversos contextos, como el familiar, académico, social o laboral. En todos ellos, su dominio implica el uso de estrategias, herramientas y destrezas específicas.

A lo largo de nuestra vida nos relacionamos constantemente con otras personas en múltiples entornos y situaciones. Sin embargo, en ocasiones, ya sea por determinadas patologías o por una falta de desarrollo adecuado, es común que las personas no adquieran o utilicen estas habilidades sociales de forma eficaz, lo que puede llevar a una vida con mayores dificultades. En el contexto actual, marcado por la interconectividad y las nuevas tecnologías, la comunicación se ha diversificado y amplificado. Esto incide directamente en nuestras relaciones sociales, tanto formales como informales, y en la necesidad de dominar estas habilidades para lograr una buena adaptación y satisfacción personal.

Desde que nacemos, figuras clave como padres, familiares, profesores y amigos, junto con otros interlocutores en nuestro entorno, nos moldean a través de las interacciones sociales. A estas interacciones directas se suman otros agentes socializadores como la televisión, la radio, revistas y, actualmente, todo el universo digital (internet y sus usos), que nos influencian notablemente, configurando nuestra propia habilidad social. Este aprendizaje y los mensajes socializantes determinan en gran medida nuestro comportamiento. La carencia de HH.SS. puede manifestarse como una falta de destrezas para comunicarnos eficazmente, expresar lo que sentimos y opinamos de forma coherente, o incluso llevarnos a argumentar de manera ineficaz, brusca o desagradable. Insisto en que no nacemos con estas habilidades; se adquieren a través de un proceso de aprendizaje y están influenciadas por nuestra cultura y el contexto socio-familiar.

Lo que aprendemos no es únicamente qué hacer en determinadas situaciones o ante determinadas personas. A la base de nuestra forma de comportarnos hay una serie de ideas no observables que rigen nuestra conducta y que son como nuestros "decálogos" fundamentales. Como un iceberg, bajo el agua siempre dejando solo visible una pequeña parte de lo que realmente somos o pensamos. Solemos enfocarnos en lo que se ve, en nuestras acciones u omisiones, y no tanto en aquello que pasa por nuestra mente y cómo interpretamos cada situación.

Aunque las HH.SS. parten del principio básico de la educación o reeducación, son habilidades modificables. Incluyen elementos clave como: pedir información, solicitar lo que necesitamos, iniciar, mantener y finalizar conversaciones, afrontar y realizar críticas, disculparse y agradecer, recibir críticas, defender derechos y expresar ideas, así como la empatía, entre otras. Como es de esperar, la repetición de un mismo comportamiento de forma automática, sin considerar el contexto, denota una falta de habilidad. Nuestra conducta debe ser adaptable y adecuada a la situación, relación con la otra persona y estado emocional.

Dentro de las HH.SS. existen varios aspectos clave que requieren especial atención. Uno de ellos es la asertividad, la forma en que nos posicionamos respetuosamente ante nosotros mismos y ante los demás. Características como la escucha activa, la educación, el respeto, la franqueza, la sinceridad y la seguridad son fundamentales en la persona asertiva. La escucha implica identificar qué nos están comunicando, incluso el lenguaje no verbal, y se fundamenta en los derechos asertivos, nuestras creencias y la capacidad de pensar en nosotros mismos. A través de esto, podemos aprender un estilo de comportamiento asertivo. Otro aspecto crucial es la empatía, la capacidad de "ponerse en los zapatos del otro", ver y entender la realidad desde su perspectiva. Implica comprender las circunstancias y sentimientos ajenos, y creer en lo que el otro siente de verdad, sin engaños y con respeto. Es importante no confundir la empatía con la falta de asertividad, ya que ser empático no implica que debamos estar siempre de acuerdo o que la única finalidad de las HH.SS. sea agradar a los demás.

Otros elementos importantes a considerar, desde una perspectiva conductual, incluyen el lenguaje no verbal. Este es el principal canal de transmisión de emociones; a través de las expresiones faciales, por ejemplo, podemos identificar una amplia gama de emociones de forma innata y transcultural. Es más difícil disimular con la cara que con las palabras. El lenguaje no verbal también abarca aspectos como nuestra forma de vestir y la distancia interpersonal, elementos que deben considerarse según el contexto social, familiar y cultural. La mirada y el paralenguaje (volumen, tono, énfasis, fluidez, velocidad y entonación al hablar) son cruciales en el acto comunicacional. Se refiere a toda aquella información que acompaña al mensaje verbal, pero que no forma parte de su contenido semántico. En suma, constituye una fuente muy valiosa de información sobre emociones, sentimientos y actitudes.

Todo esto que he explicado sobre las HH.SS. es, realmente, complejo y, aparte de lo ya nombrado, presenta algunas dificultades. La principal es que son muchos elementos, y nuestra atención es limitada; por tanto, se nos escapan cosas, hay información en ocasiones crucial que se pierde. Como ya dejé entrever, es muy importante cómo percibimos e interpretamos lo que escuchamos y/o vemos, y el significado que le damos. Otro problema es que muchas veces prestamos atención a qué se dice y nos fijamos poco en cómo se dice, siendo ambos aspectos importantes. Estos hándicaps se ven acrecentados hoy en día por el uso de las nuevas tecnologías; de entrada, su uso conlleva que la comunicación pierda algún matiz. Hablando por teléfono, ya estábamos perdiendo comunicación no verbal: miradas, abrazos, posición corporal..., pero con la comunicación vía texto llegamos a un punto en el que es imposible transmitir elementos paralingüísticos, torpedeando así la escucha activa, parte de la empatía y la asertividad, siendo todo ello indispensable de las habilidades sociales.

Con este pequeño artículo quiero transmitir la importancia de las HH.SS., y la poca atención que les prestamos, cuando en realidad están presentes en nuestro día a día, en nuestras constantes relaciones sociales desde niños hasta ancianos. Hacer uso de ellas nos puede facilitar mucho nuestra vida en sociedad, siendo comprendidos y entendiendo el entorno que nos rodea.

 

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